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¡BIENVENIDO A NEPAL! La Morada de los
Dioses |
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"EN CIEN EDADES DE LOS DIOSES, NO
PODRÍA CONTARTE DE LAS GLORIAS DEL
HIMALAYA" | |
Mecido entre las montañas más
altas del mundo, no sorprende que Nepal haya llegado a
conocerse como el reino donde las deidades se mezclan con los
mortales. Cerca de mil millones de personas reverencian al
Himalaya como sagrado: entre ellas se incluyen los seguidores
de dos de las mayores religiones del mundo, el budismo y el
hinduísmo. En ningún otro lugar del planeta se da una
referencia tan importante para las creencias de una población
tan amplia y tan diversa. Las montañas se consideran la
residencia de dioses y santos y para muchos constituyen la
representación misma de los propios dioses.
Los
artistas sherpa describen al Everest, el punto más alto de la
tierra, como la diosa Miyal Langsangma, una de las cinco
hermanas protectoras de la larga vida. Makalu encarna a una
diosa y feroz guardiana y Kangchenjunga se reverencia en una
ceremonia en la que el Dios de ese nombre aparece como un
bailarín enmascarado. Gauri Shankar es la casa de Shiva y su
consorte Párvati, la montaña Ganesh Himal debe su nombre al
dios elefante, y la cordillera del Annapurna es la diosa de la
plenitud. Los nepalíes viven cerca de sus dioses. En Nepal, la
verdad no tiene menos color que la ficción, lo que le
convierte en uno de los países más increíbles del mundo, una
maravilla geográfica, un enigma etnológico.
Sería
imposible no dejarse impresionar por la diversidad de paisajes
que componen el Nepal. Las ricas llanuras del Terai, las
colinas Siwalik (Churia) rodeadas de bosques de árboles
caducifolios, los ocres campos de labranza del Terai interior,
las abruptas laderas de la cordillera Mahabhart, el fértil
valle esmeralda de Kathmandú, las profundas gargantas de los
turbulentos ríos, de un verde grisáceo, y las estribaciones de
las diferentes capas montañosas azuladas por la distancia. Más
allá, la blanca cadena del Himalaya se eleva por encima de las
nubes a lo largo del horizonte norteño. En un solo día, uno
puede sobrevolar el Everest y sus cumbres vecinas en avioneta,
detenerse en los palacios y templos del valle de Kathmandú,
descender por las terrazas de los cerros hasta las llanuras y
atravesar en elefante la jungla tropical, poblada por tigres
salvajes. Éste es el hogar de 19 millones de nepalíes, un
rectángulo de 885 kilómetros de largo y un promedio de unos
160 kilómetros de norte a sur. Nepal, un país del tamaño de
Austria y Suiza unidas, se arquea para seguir la curva del
Himalaya central. Sus gentes, sus idiomas y costumbres son tan
variadas como el terreno. Desde las cordilleras a los valles,
desde las mesetas a las llanuras, las etnias cambian tanto
como el clima,.
A lo largo de los siglos, la historia
de Nepal aparece marcada por sucesivos sentimientos de
pobladores que penetraban por el norte, o a través de las
insalubres junglas del sur. Una desconcertante variedad de
pueblos de origen tibetano, birmano e indoario se esparcía por
las colinas, valles y mesetas del Nepal central. No era, pues,
extraño que los príncipes himalayos pidieran de vez en cuando
ayuda a sus vecinos hindúes o tibetanos, pueblos que luego
dejarían un huella patente en su país adoptivo, Peregrinos
viajeros y comerciantes se congregaban a menudo durante muchos
meses, en las acogedoras tierras del valle de Kathmandú, a la
espera de la apertura de los pasos de la montaña, o de la
desecación de los pantanos, impracticables durante la época de
lluvias. El genio de los indígenas newari fué tan admirado por
sus vecinos que sus artesanías en el dorado de metales y sus
tallas en madera y piedra eran exportadas al mismo tiempo que
sus trabajos. Se dice que los tejidos de las pagodas chinas
están inspirados en las estructuras de los templos de
Kathmandú. Nepal es el único reino hindú del mundo. Al
principio fue reunificado por el rey Prithvi Narayan Shah, del
pequeño principado de Gorkha, que a finales del siglo XVIII
sojuzgó a más de 60 estados y pueblos rivales entre sí, y
fundó la actual dinastía Shah.
Exceptuando la estrecha
franja de la llanura del Terai a lo largo de su frontera
sureña y los templados valle diseminados por el centro, el
país es enteramente montañoso. Más de la cuarta parte de la
superficie de Nepal está a más de 3.000 metros de altitud, En
este fantástico pedestal alpino, se incluyen ocho de los 14
picos de más de 8,000 metros, ya dentro del país, ya en sus
fronteras, así como ocho de las 10 cumbres más altas del
mundo: Everest, Kangchenjunga, Lhotse Makalu, Cho Oyu,
Dhaulagiri, Manaslu y Annapurna. El monte más alto del mundo
es el Everest, que domina la frontera con el Tíbet, al este
del país, Los nepalíes lo conocen bajo el nombre de Sagarmatha
(madre del universo) y los tibetanos como Chomolungmi (diosa
madre).
Debe su nombre a George Everest, el que fue
principal fotógrafo de la India a finales del siglo pasado. El
punto más alto de la tierra fue coronado al fin del 29 de mayo
de 1953 por Sir Edmund Hillar de Nueva Zelanda y Tenzing
Norgay, sherpa de la India. En la última década Nepal ha ido
alternando patrones de comportamiento milenarios. Empieza a
salir de la inmovilidad, desarrollando un sistema de
comunicaciones y cierto grado de conciencia política. Es
posible que el rey Birendra Bir Bikram Shah Dev ya no sea
reconocido por todos como la infalible reencarnación del Dios
hindú Vishnú. La generación joven de la capital, Kathmandú
podría arriesgar su propia identidad cultural a favor de una
gris unidad nacional, teñida de influencias occidentales.
Aunque tradicionalmente el valle de Kathmandú haya venido
identificándose con todo el país, Nepal no es sólo Kathmandú.
Las colinas y cañadas deo interior, entre los piocos
protectores habitados por los dioses himalayos, nutrirán
durante mucho tiempo la magnífica diversidad y rica herencia
que pueden descubrirse en Nepal.
Bienvenido a Nepal.
Disfrútela. |